Personalmente estoy de acuerdo con que existan nuevas herramientas, siempre al servicio de las personas. Lamentablemente esta nueva tecnología comenzó con el pie izquierdo, robando sin consentimiento arte de forma indiscriminada de muchos artistas, algunos fallecidos, para su uso inclusive de forma comercial.
Esta nueva herramienta encuentro que está bien cuando se usa como parte de tu progreso o flujo de trabajo en busca del arte final, por ejemplo, como un lienzo base. Pero no como arte final como tal.
No encuentro orgullo ni admiración en trabajos realizados puramente con inteligencia artificial, escribir un par de palabras claves para generar una ilustración no resuenan conmigo como artista.
El dibujo no es un talento innato, no así las ganas de dibujar, sino que es una habilidad que se fragua y entrena durante muchos años. Y me entristece que las nuevas generaciones vean mellada su virtuosidad en pro de la comodidad de estas herramientas automáticas.
Practiquen, esfuércense, estudien, contemplen, observen, maravíllense del poder creativo que tienen en sus manos.